Los seres vivos necesitan energía para realizar sus funciones. En los humanos, esta energía procede de la oxidación en sus células del carbono y del hidrógeno contenido en los alimentos. Estos son como los troncos de madera que se necesitan para que, al arder, se produzca calor. Al proceso de ´arder´ se le denomina oxidación y al ´calor´ que se produce, energía y ésta se mide en calorías.
Una caloría es la cantidad de calor necesario
para aumentar en un grado la temperatura de un gramo de agua. En dietética se
toma como medida la kilocaloría que equivale a 1.000 calorías. Cada
grupo de nutrientes proporciona un valor energético distinto. Así, mientras que
un gramo de glúcidos y de proteínas liberan al quemarse unas cuatro calorías,
un gramo de lípidos produce nueve. No todas las sustancias que ingerimos sirven
para producir energía, sino que tienen otras utilidades, como intervenir
en las reacciones químicas que se producen en el organismo o en la reconstrucción
de sus estructuras.
Las vitaminas, los minerales, la fibra y el agua no aportan calorías.
El objetivo en el salto de altura es
sobrepasar, sin derribar, una barra horizontal (listón) que se encuentra
suspendida entre dos soportes verticales separados unos 4 metros. El
participante tiene derecho a tres intentos para superar una misma altura. La
mayoría de los saltadores de hoy en día usan el estilo de batida denominado
Fosbury flop, denominado así en homenaje a su inventor, el saltador
estadounidense Dick Fosbury, quien lo utilizó por primera vez en los Juegos
Olímpicos de 1968. Para ejecutar el salto, los saltadores se aproximan a la
barra casi de frente, se giran en el despegue, alcanzan la barra con la cabeza
por delante, superándola de espaldas y caen en la colchoneta con sus hombros.
El Fosbury flop dejó en el olvido el anterior estilo, denominado rodillo
ventral.
Nació el 21 de marzo de
1806 en San Pablo Guelatao, de la Sierra de Ixtlán, Oaxaca. De
extracción indígena, habló solamente zapoteco durante gran parte de su
niñez. Hijo de campesinos muy modestos, Marcelino Juárez y Brígida
García, quedó huérfano a la edad de tres años. En la ciudad de Oaxaca
vivió con su hermana Josefa, quien servía en la casa de don Antonio
Maza. Estuvo protegido por un sacerdote español y cursó estudios de
derecho en un seminario que continuó en el Instituto de Ciencias y
Artes. En el año 1847 fue nombrado gobernador del estado de Oaxaca,
cargo en el que volvió a ser elegido un año después, para un periodo de
4 años. En 1854 promulgó el Plan de Ayutla, en el se pedía la creación
de una asamblea constituyente en el marco de una Constitución federal.
Al hacerse con el poder el general Antonio López de Santa Anna en 1853,
fue encarcelado y desterrado a La Habana. Deportado a Nueva Orleans
(Luisiana, Estados Unidos), volvió en 1855 a su país y participó en la
revolución liberal que venció a Santa Anna.
El cuerpo humano emplea la energía en tres
tipos de funciones:
+ Mantenimiento: se requiere de una energía mínima para mantener el
organismo vivo y que realice sus funciones básicas, en ayunas y sin realizar
ninguna actividad física. A esto es a lo que se le llama metabolismo basal, que
es distinto según la edad, el peso y el sexo de la persona.
Esta mínima cantidad de energía se emplea para fabricar proteínas y reponer las
que perdemos diariamente; también la necesitamos para que funcionen todos los
órganos del cuerpo.
+ La actividad física: al realizar cualquier actividad física se aumenta
el consumo de oxígeno y, por tanto, la necesidad de energía. Los trabajos más
duros y físicamente pesados requieren de más energía.
Si habitualmente no realizamos ningún deporte o nuestro trabajo es sedentario,
necesitaremos menos kilocalorías en nuestra dieta.
+ El efecto térmico de los alimentos: en cada comida se produce un
aumento de la necesidad de energía, pues ésta se precisa para realizar la
digestión y la transformación de los alimentos. Estos procesos representan un
10% del gasto total de kilocalorías. Hay que tener en cuenta que el consumo de
energía varía con la edad y que se necesitan menos kilocalorías a medida que
los años aumentan. Otros factores que influyen son el sexo (las mujeres
necesitan menos aporte de calorías que los hombres); el clima (con el calor se
consume menos energía); las situaciones de estrés y ansiedad (se aumenta el
consumo de oxígeno y el gasto energético).
La designación de este periodo,
que comprende los primeros 800 años de nuestra era, implica
un grado de organización política, social y religiosa más
complejo que en etapas anteriores, como se desprende fácilmente
de los restos arqueológicos. De esta fase datan algunos de los complejos
arquitectónicos más notables por su riqueza, así como
creaciones artísticas de la mayor finura. Es evidente que tales
obras se realizaron gracias a la participación de una sociedad estratificada
y rígidamente controlada (sobre todo por medios religiosos) y alimentada
por la labor de campesinos altamente productivos merced a las obras de
irrigación que, a su vez, requirieron grandes cantidades de trabajo
para su construcción y mantenimiento.
Los dioses eran los seres sobrenaturales
de mayor importancia durante el clásico, aunque se conservaran las
creencias en otros seres sobrenaturales de menos poder y jerarquía.
A los dioses (de los cuerpos celestes, de la tierra, del agua, del fuego,
entre otros) se debía acatamiento y respeto, para conseguir de ellos
una disposición favorable y el otorgamiento de las condiciones propicias
a las buenas cosechas, así como salud en la gente y armonía
en la sociedad. El señor de un estado era hombre-dios, pues encarnaba
al dios de quien sería supremo sacerdote; de ahí que la obediencia
a sus órdenes era el acatamiento y la reverencia. Así pues,
si los dioses habían dado normas de conducta para todos los aspectos
de la vida, toda la gente -señores y vasallos, hombres y mujeres,
chicos y grandes- debían cumplirlas puntualmente ya que de lo contrario
los males se abatirían sobre la sociedad.
En el clásico, habría
actos más propios de la religión: ofrendas, sacrificios y
autosacrificios que debían hacerse en honor de determinados dioses
en fechas previstas. No era sólo la gente del pueblo quien participaba,
sino también los hombres-dioses. Ellos eran los responsables de
los complicados rituales que aseguraban el bienestar de toda la sociedad
y a ellos tocaba hacer sacrificios y autosacrificios (se conocen, por ejemplo,
representaciones de señores cortándose la lengua) y si los
ritos lo requerían, debían coordinar y asegurar la participación
de otros.
En el salto con pértiga, el atleta
intenta superar un listón situado a gran altura con la ayuda de una pértiga
flexible, normalmente de 4 a 5 m de longitud y que suele estar fabricada con
fibra de vidrio desde que este material sustituyera al bambú y al metal,
empleados hasta la década de 1960. El saltador agarra la pértiga unos
centímetros antes del final de la misma, corre por la pista hacia donde se
encuentra el listón, clava la punta de la pértiga en un pequeño foso o agujero
que está situado inmediatamente antes de donde se encuentra la proyección de la
barra, salta ayudado por el impulso proporcionado por la pértiga, cruza el
listón con los pies por delante y luego cae sobre una colchoneta dispuesta para
amortiguar el golpe.
Los participantes tienen tres intentos para cada altura. Tres fallos en una altura determinada descalifican al saltador. Al competidor se le concede entonces como marca personal la última altura superada durante la prueba. Se considera fallido el salto cuando el atleta: derriba el listón, pasa por debajo, coloca la pértiga más lejos de donde se encuentra el punto de impulso, cambia las manos en el agarre de la pértiga o mueve la mano de arriba durante el salto. En 1988, Sergei Bubka, considerado el mejor pertiguista de la historia, se convirtió en el primer atleta que superó los 6 m de altura. El salto de pértiga requiere una buena velocidad de carrera, fuerte musculación y una auténtica condición gimnástica.
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Los diferentes nutrientes se pueden agrupar de
varias formas. Aunque todos son necesarios para nuestro organismo, según
consumamos mayor o menor proporción de cada uno de ellos obtendremos una dieta
diferente, y ésta puede ser o no beneficiosa para nuestra salud.
Debemos conocer las proporciones correctas de cada alimento para una dieta
equilibrada. La pirámide nutricional nos muestra cuál debe ser la base de
nuestra alimentación y qué productos deben consumirse con moderación.
Nuestro país tiene unas particularidades propias, algunas de ellas son
favorables para la salud y otras no. Existen algunas diferencias entre la dieta
actual de las personas y la dieta mediterránea que debemos conocer y corregir.
Es preferible hablar de dieta equilibrada y
no de dieta ideal porque ésta no existe. La alimentación se debe adaptar a cada
persona según sus características fisiológicas y condiciones de salud.
Una dieta equilibrada debe contener todos los grupos de alimentos y las
cantidades suficientes de nutrientes para que el organismo pueda realizar todas
sus funciones (reguladoras, plásticas y energéticas). El consumo de ellos no
debe ser excesivo, pues esto conduce a desequilibrios, como puede ser niveles
altos de colesterol o hipertensión.
Nació el 27 de septiembre
de 1783 en Valladolid, (Michoacán, México). Hijo de un rico español
llamado Joaquín de Iturbide y de la michoacana María Josefa de
Arámburu. Cursó estudios en el seminario de su ciudad natal y
posteriormente ingresó al ejército virreinal como alférez del
regimiento provincial. Aceptó el gobierno del virrey Garibay cuando
Iturrigaray fue derrotado en 1808. Siendo alférez del Ejército español
se negó a colaborar con la rebelión del cura Miguel Hidalgo y participó
en la detención de los conspiradores de Valladolid en 1809. Un año
después, cuando Hidalgo irrumpió en la ciudad, decidió escapar. Ese año
participó también en la batalla del Monte de las Cruces y ascendió a
capitán. En 1811 fue destinado al sur del país y combatió a las
guerrillas insurrectas de Albino García, al que apresó en 1812, y de
Ramón Rayón, al que derrotó en el puente de Salvatierra en 1813. Ese
año comenzó a ejercer como coronel y fue nombrado comandante general de
la provincia de Guanajuato, donde siguió persiguiendo a los rebeldes y
empezó a ser conocido como ´el Dragón de fierro´. En 1815, siendo
comandante general del Ejército del norte, venció a José María Morelos,
pero fracasó ante los hermanos Rayón en Cóporo.
Aunque los primeros asentamientos
humanos en el valle de Teotihuacán se ubican alrededor del 400 a.C.,
no es sino hasta los primeros años de nuestra era, cuando se convierte
en un centro ceremonial con una población aproximada de 20,000 personas.
Para el año 400 d.C. Teotihuacán se extendía sobre
una superficie de 22 kilómetros dominando de hecho todo el valle
de México y Puebla, manteniendo contactos comerciales con olmecas
en Veracruz, zapotecas en Oaxaca y mayas de la península de Yucatán.
Entre los años 400 y 650 Teotihuacán se convirtió
en un gran centro religioso y comercial de Mesoamérica. Se cree
que la población teotihuacana alcanzaba los 200,000 habitantes y
que era una ciudad bien urbanizada, con construcciones firmes. Dada su
importancia política, religiosa, cultural y comercial Teotihuacán
era visitada por vecinos, convirtiéndose en una zona de intercambio.
En las diferentes etapas del crecimiento, el
hombre tiene que adaptar su dieta a las necesidades de su organismo. En la
infancia se necesitan una cantidad de calorías distintas a las necesarias en la
edad adulta o en la vejez. Cada fase de nuestro desarrollo tiene unas
prioridades alimenticias propias que hay que conocer para que no se produzcan
problemas como la desnutrición o la osteoporosis.
Existen otras situaciones especiales, como los problemas cardiovasculares, la
diabetes, el cáncer, etc, en los que, para cada uno de ellos, una correcta
alimentación es fundamental. Vamos a conocer qué sustancias son perjudiciales
para estas enfermedades y cuáles ayudan a controlarlas.