Lactancia

Fecha Publicado el 31 de Marzo del 2008
Post publicado Publicado por hugo en Salud
Fuente Fuente: Lactancia

La leche materna es el alimento ideal para el bebé. No sólo proporciona los nutrientes necesarios durante los seis primeros meses de vida sino que además contiene leucocitos y anticuerpos que protegen al niño frente a infecciones. La lactancia también es beneficiosa para la mujer.

La madre debe empezar a amamantar a su hijo cuanto antes, a ser posible en la primera media hora tras el parto. En el caso de la lactancia, la relación entre madre e hijo es de estímulo-respuesta, y ambos deben aprender. Lo ideal es que permanezcan el mayor tiempo posible juntos de forma que el bebé, aunque no muestre interés por mamar, sienta el estímulo materno.

No se necesita ninguna preparación especial para dar el pecho y en cuanto la madre perciba señales de que el niño está dispuesto a mamar puede ofrecerle el pezón. No es necesario esperar a que la leche salga para empezar, el estímulo de succión ayudará.

Las madres que han dado a luz mediante cesárea también pueden amamantar a sus hijos. Lo importante es que otra persona pueda colocar al niño en la posición ideal para que comience a mamar dentro de la primera hora después del nacimiento. Cuando el efecto de la anestesia se pase y la madre pueda incorporarse podrá ser ella misma la que acomode a su hijo.

Beneficio de la lactancia

Dar el pecho refuerza el vínculo que existe entre madre e hijo y favorece el desarrollo de patrones emocionales y afectivos en ambos.

Beneficios para el bebé

  • La leche materna proporciona todos los nutrientes que el niño necesita para crecer sano, sin necesidad de que tome otros líquidos o alimentos.
  • La primera leche o calostro es un líquido amarillento rico en calorías, proteínas y anticuerpos que protegerán al niño frente a numerosas enfermedades infecciosas durante varios meses.
  • Aumenta la suervivencia de los recién nacidos en países en desarrollo.
  • Es más difícil que los niños estén sobrealimentados.
  • Mamar favorece el crecimiento y el desarrollo, en especial de los dientes y mandíbula.
  • Disminuye la morbilidad y mortalidad infantiles.

Beneficios para la madre

  • Las mujeres que dan el pecho pierden el peso ganado durante el embarazo con mayor facilidad ya que queman más calorías. Esto sucede a pesar de que el aporte nutritivo sea más alto de lo normal.
  • Contribuye a reducir rápidamente la hemorragia uterina que tiene lugar tras el parto ya que el estímulo del bebé mamando aumenta la producción de oxitocina.
  • Algunos estudios sugieren que dar el pecho reduce también el riesgo de desarrollar cáncer de ovario y de mama, y que ayuda a prevenir la osteoporosis.

Dar de mamar

Duración y frecuencia de las tomas

No existen reglas estrictas para la lactancia, ya que varía en función de la madre, el niño o el periodo del que hablemos. Los expertos recomiendan ofrecer el pecho cuando el bebé lo reclame. Es importante saber que el niño no sólo está hambriento cuando llora, de hecho el llanto suele ser el último recurso. Por eso hay que estar atenta a otras señales, como chuparse un dedo o mover la cabeza en busca del pecho.

Durante las dos o tres primeras semanas conviene que el niño realice un mínimo de ocho tomas diarias y que no transcurran más de seis horas entre una y otra. No se debe limitar la duración de éstas; el niño es quien decide cuándo está satisfecho y antes de que eso suceda no es aconsejable retirarle el pecho.

¿Cuándo destetar al niño?

La recomendación actual de la Organización Mundial de la Salud es que a partir de los seis meses se introduzcan progresivamente alimentos en la dieta del bebé. Lo primero es reducir el número de tomas hasta tres o cuatro para más tarde sustituir una de estas por un biberón.

El momento de introducir alimentos sólidos depende de las necesidades del bebé. Si el niño se mantiene sentado sin ayuda, manifiesta interés por otros alimentos, se muestra hambriento y carece ya de reflejo de extrusión (sacar la lengua y expulsar el alimento) estará preparado para ingerir sólidos.

La incorporación de nuevos alimentos debe ser progresiva. Introduciendo uno cada tres o cuatro días para poder evaluar la aparición de alergias e intolerancias. Durante el primer año se recomienda ofrecer el pecho antes de los alimentos complementarios para que el destete sea gradual.

Algunas recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría son:

  • respetar el apetito del niño
  • conviene ofrecer cuanto antes alimentos ricos en hierro
  • evitar el gluten (trigo, cebada, centeno y avena) hasta los siete u ocho meses
  • evitar alimentos alergénicos como la leche de vaca o los frutos secos
  • evitar alimentos que contengan muchos nitratos, como la remolacha, las espinacas y la zanahoria. Evitar también la col, los nabos y los espárragos
  • hasta después del primer año no se debe añadir sal o azúcar a las comidas del niño
  • mientras el bebé hace unas cuatro tomas de pecho no necesita otros alimentos lácteos como yogur, queso u otras leches en papillas o purés

Problemas en la lactancia

Durante la lactancia se pueden presentar diversos problemas que dificultan la buena alimentación del niño. En general suelen ser poco graves y tienen soluciones sencillas.

Dolor y grietas

Dar de mamar no tiene por qué ser doloroso. Si sientes dolor lo más probable es que el niño no esté mamando correctamente. Uno de los motivos por los que se puede experimentar dolor durante la lactancia son las grietas.

Las grietas aparecen cuando se mama sólo del pezón, en vez de hacerlo con la areola también dentro de la boca. Se trata pues de un problema mecánico que no se puede evitar con cremas o pomadas. La única solución es corregir la posición del niño para que tome bien el pecho y evitar así las grietas y el dolor.

El uso de chupetes o de biberones favorece la formación de grietas ya que la forma de succionar estos elementos no es igual que la de mamar del pecho materno. Si el bebé coge el pecho sin abrir la boca lo suficiente –como haría al chupar una tetina, por ejemplo- la madre corre el riesgo de que aparezcan grietas.

Lavarse el pecho no ayuda a prevenirlas sino que predispone a su aparición ya que desprenderemos la capa protectora secretada por nuestro cuerpo. Las pezoneras y los discos absorbentes que se usan para no manchar la ropa pueden provocar grietas o retrasar su cicatrización. Si ya existen y el dolor es muy intenso, las pezoneras son una buena solución para que el niño pueda seguir mamando sin causar demasiadas molestias.

Obstrucción mamaria

El origen de la obstrucción suele estar en el distanciamiento brusco o supresión de alguna o varias tomas o en una succión ineficaz. Cuando esto sucede, una pequeña cantidad de leche puede quedarse ‘atascada’ y obstruir el conducto. También se puede producir cuando los conductos mamarios están demasiado tensos o los tejidos se inflaman.

Si la madre se palpa una zona dura, redondeada y dolorosa, con la piel tensa, brillante y enrojecida, significa que tiene una obstrucción. La zona más habitual donde suele ocurrir es en el cuadrante superior próximo a la axila.

Se trata de un problema de fácil solución. Para que remita en unas 24 horas bastará con masajear la zona obstruida, aplicar calor antes de las tomas para activar el flujo de leche, frío entre toma y toma para aliviar el dolor y colocar al bebé en una posición que facilite el drenaje.

Mastitis

Una mastitis es una obstrucción que se ha infectado. Los síntomas son similares a los de la obstrucción pero aparece fiebre (más de 38,5º), malestar general y sensación de debilidad. La zona de la obstrucción se endurece, enrojece y aumenta de temperatura.

La mujer que presente esta sintomatología debe acudir al médico. Si el diagnóstico de mastitis se confirma, el especialista recetará un tratamiento antibiótico que deberá completarse. Además, se pueden llevar a cabo las mismas pautas que con la obstrucción.

A pesar de ser una infección, el niño debe seguir mamando del pecho afectado ya que dejar de amamantar favorece el desarrollo de un absceso.

Candidiasis de pezón

La candidiasis es una infección por hongos que sufren algunas madres lactantes. Resulta bastante complicado curar esta enfermedad ya que la madre tiene los pezones húmedos y a mayor temperatura de lo normal durante bastante tiempo al día.

El síntoma principal es el dolor intenso, a veces precedido de picor. La sensación es similar a una quemadura o a un dolor punzante. Normalmente es más doloroso al término de la toma o entre una y otra.

Los pezones se enrojecen en un primer momento, pero si la infección progresa, la piel de los pezones pierde su color. Una vez erradicada la candidiasis, la zona puede tardar semanas o incluso meses en recuperar la pigmentación normal.

Como consecuencia de la infección materna, el bebé puede tener cándidas en la mucosa de la boca en forma de manchas blancas (muguet), o cándidas en el tracto digestivo y zona perianal en forma de manchas rojas (eritema de pañal).

Esta infección es más común en mujeres que han tenido candidiasis vaginal, en las que han tomado antibióticos durante el parto o tras él y en las diabéticas. Los tratamientos, ya sean tópicos u orales, son compatibles con la lactancia. El bebé también será tratado, manifieste o no la candidiasis, para evitar que reinfecte a la madre.


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