Deben tomar diariamente de tres a cinco raciones de verduras y hortalizas con
un peso medio cada una de entre 150 y 200 gramos en crudo.
Las necesidades de calorías disminuyen por lo que hay que evitar tomar
alimentos ricos en azúcares y grasas para prevenir la obesidad.
Es recomendable controlar la ingesta de grasas vegetales en lugar de las
animales para mantener niveles adecuados de colesterol.
Todo lo contrario ocurre con las proteínas de las que se requieren un mayor
aporte. Los productos lácteos, pescados y huevos serán tomados con más
frecuencia.
La dieta debe ser ante todo individualizada y ajustarse a cada particularidad
de cada anciano: