Infertilidad

Fecha Publicado el 29 de Marzo del 2008
Post publicado Publicado por bety en Salud
Fuente Fuente: Infertilidad

En concreto, hablamos de infertilidad cuando una pareja no puede llevar un embarazo a término. Esto implica que tener un niño será más difícil para ellos, pero no imposible. Mientras que la esterilidad implica que la pareja no puede concebir hijos.

Ambas situaciones se suelen clasificar en primaria o secundaria dependiendo de si la pareja ha tenido antes algún hijo o no. En general, alrededor del 80% de las parejas con problemas para concebir logrará un embarazo en el primer año y cerca del 90% lo hará durante el segundo.

La concepción natural depende de que la ovulación sea satisfactoria, de que el esperma sea de buena calidad y de que éste y el óvulo sean trasportados correctamente a través del aparato reproductor femenino hasta el lugar de nidación en la pared del útero. Además, el sistema endocrino (hormonas), el coito y el estado de salud de la pareja influyen igualmente en que el proceso de la concepción sea un éxito.

Causas de la infertilidad

La infertilidad afecta tanto a hombres como a mujeres. Ellas suelen ser responsables del 40% de los casos de infertilidad en las parejas. Los motivos por los que una mujer no es fértil varían desde los físicos hasta los emocionales. Las principales causas son:

Alteraciones en la ovulación

Generalmente se reflejan en una ausencia de menstruación (amenorrea) o irregularidad de la misma y suelen estar provocadas por alteraciones hormonales. Lo más frecuente es que la mujer no ovule.

La anovulación (no ovulación) se puede producir por diferentes causas. Porque el ovario no esté suficientemente estimulado debido a un déficit de hormonas gonadotropinas (FSH y LH) que hace que los óvulos no maduren normalmente. Este déficit se debe a problemas en el hipotálamo o en la hipófisis -las glándulas que secretan estas hormonas- y provoca una anovulación crónica.

Un aumento de prolactina o alteraciones del tiroides también puede afectar a la ovulación. El estilo de vida, el estrés, la alimentación o la práctica muy intensa de ciertos deportes también pueden alterar el equilibrio hormonal femenino.

Síndrome del Ovario poliquístico

El también llamado síndrome de Stein-Leventhal es un trastorno que se caracteriza por un mal funcionamiento de los ovarios y por niveles excesivamente elevados de andrógenos (hormonas sexuales masculinas). La disfunción ovárica suele producirse por la presencia de numerosos quistes en estos órganos (de ahí su nombre) que provocan un aumento de su tamaño.

Existen diversas teorías para explicar este trastorno. La causa más probable parece ser un problema en la síntesis de estrógenos y andrógenos y en las señales que envía el ovario al hipotálamo.

Los síntomas más frecuentes son amenorrea u oligomenorrea, aumento del vello corporal (hirsutismo), que aparece en regiones típicamente masculinas, sobre todo en pecho y cara, y acné. En ocasiones se producen hemorragias vaginales irregulares y copiosas. Estos síntomas suelen aparecer durante la pubertad.

El síndrome se presenta frecuentemente en mujeres con sobrepeso u obesidad, colectivo en el que la prevalencia de esta alteración es mucho más elevada (28,3%) que entre las chicas con un peso normal (6,5%) o delgadas (5,5%).

Además de estos factores, existen otros que se asocian frecuentemente con el SOP, como el síndrome metabólico, que incrementa el riesgo cardiovascular, y la resistencia a la insulina, que predispone para el desarrollo de diabetes tipo 2.

  • Estilo de vida

Además de los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos indicados en cada caso, es recomendable modificar algunas costumbres para lograr un estilo de vida lo más saludable posible. En este sentido, lograr una dieta sana, supervisada por un nutricionista, ayuda a combatir el sobrepeso y a disminuir la ingesta de glucosa.

El ejercicio ayuda a reducir el hiperandrogenismo, el hiperinsulinismo, a bajar el peso y a mejorar los síntomas de este trastorno.

  • Embarazo

En la mayor parte de los casos esta enfermedad cursa con una falta total de ovulación, lo que imposibilita un embarazo. Pero con el tratamiento adecuado, un 85% de mujeres con ovario poliquístico puede ovular de forma espontánea con este tratamiento y por lo tanto pueden tener un embarazo de forma natural.

La terapia suele consistir en metformina y clomifeno por vía oral, pero no existe un tratamiento ideal por lo que este variará en cada caso por lo que es importante que un ginecólogo evalúe la situación.

Problemas en el útero

El desarrollo o funcionamiento anormal del útero puede impedir que se produzca la fecundación. Los problemas pueden ser traumáticos, quirúrgicos, infecciosos o provocados por malformaciones.

  • Quistes y pólipos cervicales: son tumoraciones benignas que aparecen en el cuello del útero o cérvix. Normalmente no causan síntomas aunque pueden provocar hemorragias vaginales o dolor durante el coito. Sin un examen ginecológico pueden pasar desapercibidos pero es importante detectarlos porque suelen ser un síntoma inicial del cáncer cervical.
  • Sinequia intrauterina: una sinequia es la formación de adherencias que unen de forma parcial o completa las paredes uterinas. Puede ser consecuencia de infecciones o de un traumatismo producido durante un legrado (un método diagnóstico que consiste en raspar las paredes del útero). En función de su ubicación y su tamaño, las sinequias pueden pasar desapercibidas o provocar alteraciones en la menstruación (amenorrea). Se trata de una condición reversible que puede requerir una intervención quirúrgica en caso de que haya pasado mucho tiempo desde su formación.
  • Síndrome de Asherman: es una enfermedad ginecológica rara que se caracteriza por la presencia de adherencias intrauterinas que pueden ocasionar amenorrea (ausencia de períodos menstruales regulares) e infertilidad. Las adherencias intrauterinas pueden producirse debido a cualquier factor que lleve a una destrucción de las paredes del miometrio (capa muscular de la pared del útero).

El principal factor predisponente es el embarazo y el parto, aunque hay otros factores causales como los traumatismos uterinos, las intervenciones quirúrgicas que afectan al útero, agentes físicos o químicos e infecciones uterinas por tuberculosis o esquistosomiasis.

Las adherencias pueden cerrar total o parcialmente la cavidad endometrial, el orificio cervical interno, el canal cervical o combinaciones de estas áreas, lo que puede dar lugar a acumulación de sangre o líquido menstrual en la cavidad uterina, aunque en casos ocasionales. La infertilidad, una de las complicaciones más importantes de este síndrome, puede ser corregida en aproximadamente el 70-80% de los casos.

Problemas en las Trompas de Falopio

  • Enfermedad inflamatoria pélvica: La inflamación pélvica (salpingitis) es la inflamación de las trompas de Falopio, por lo general causada por una infección. Se produce sobre todo en mujeres sexualmente activas, en especial en aquellas que utilizan DIU. La infección suele comenzar en la vagina y extenderse hacia el útero y las trompas.

Los síntomas comienzan después de la menstruación y se caracterizan por dolor en la parte inferior del abdomen cada vez más intenso, que puede acompañarse de náuseas y vómitos. Al principio muchas mujeres sólo tienen fiebre poco elevada, dolor abdominal moderado, hemorragias irregulares y una secreción vaginal escasa. A medida que progresa la enfermedad la fiebre aumenta y una secreción purulenta es expulsada por la vagina.

Normalmente la secreción obstruye las trompas que se inflaman debido al líquido atrapado en su interior. Esto puede ocasionar dolor crónico, hemorragia menstrual irregular e infertilidad. Los microorganismos que provocan comúnmente esta infección son bien aquellos que forman normalmente parte de la flora bacteriana de la vagina o bien los responsables de alguna enfermedad de transmisión sexual que se extiende, principalmente la ´Neisseria gonorrhoeae´ y la ´Chlamydia trachomatis´.

Problemas inmunológicos

Pueden impedir la concepción o provocar la pérdida del embarazo.

  • Anticuerpos antiesperma: algunos casos de infertilidad clasificados como "inexplicables" se pueden explicar a partir de la existencia de estas moléculas. Algunas mujeres tienen anticuerpos antiesperma (AAE) en la sangre y/o en los fluidos del tracto genital. Estos AAE provocan la aglutinación o inmovilización de los espermatozoides masculinos que quedan así incapacitados para viajar hasta el óvulo y fecundarlo.
  • Incompatibilidad de Rh: los grupos sanguíneos se clasifican siguiendo el sistema AB0, según el cual una persona puede ser A, B, 0 ó AB. Existe además un factor denominado Rh según el cual la sangre se clasifica en Rh positivo o negativo. Todos estos tipos de sangre se distinguen unos de otros por un conjunto de moléculas que se disponen en la superficie de los glóbulos rojos.

El problema aparece cuando una mujer Rh negativo concibe un hijo Rh+. El cuerpo materno, al no reconocer el factor presente en los eritrocitos del feto, genera anticuerpos contra estas células para destruirlas.

Esto sucede si la sangre de la madre y el feto entran en contacto, algo que puede ocurrir en los últimos días del embarazo o durante el parto. La destrucción de los glóbulos rojos puede desembocar en una anemia hemolítica del niño.

Lo normal es que en el primer embarazo de una mujer Rh negativo no surja ningún problema. Pero en los embarazos siguientes, al acumularse los anticuerpos de los anteriores, el ataque del sistema inmune de la madre se origina antes y con mayor intensidad, provocando un daño mayor a ese feto.

Amenorrea funcional hipotalámica (AFH)

Se trata de la desaparición de la menstruación debido a un mal funcionamiento de las señales que, desde el hipotálamo y la hipófisis, controlan la ovulación. Las mujeres que padecen este trastorno no tienen anomalías estructurales ni hormonales que lo expliquen y suelen tener bajo peso o trastornos de la alimentación (anorexia), ser atléticas, con cargos de responsabilidad en el trabajo o expuestas a una vida estresante.

Aunque no se conoce exactamente qué mecanismos provocan el cese de la menstruación, parece que algún tipo de señal enviada al cerebro alertando de que los niveles de energía son bajos podría estar tras él.

El análisis de las hormonas de las mujeres que padecen este trastorno revela normalmente una reducción en la secreción de la gonadotropina (hormona secretada por la hipófisis que controla la secreción de las hormonas sexuales) y una disminución de las concentraciones de estradiol (un estrógeno) durante la fase folicular del ciclo menstrual. El cortisol, que se expresa en situaciones de estrés, suele estar elevado y las hormonas tiroideas suprimidas.

  • Tratamiento

Aunque el 70% de las mujeres con AFH se recupera sin seguir terapia alguna, el tiempo de espera puede ser muy largo. Los tratamientos estudiados hasta el momento señalan que el aumento de peso, la reducción de los niveles de estrés y la recuperación de concentraciones de estrógenos normales se asocian con la restauración de la ovulación y la menstruación en un alto porcentaje de las mujeres.

Tratamientos para la infertilidad

Fecundación in vitro

Este proceso consiste en estimular los ovarios con hormonas, extraer los ovocitos liberados, inseminarlos, cultivar los embriones en el laboratorio y transferirlos al útero. También existe la posibilidad de congelarlos para emplearlos cuando sea necesario.

  • Estimulación del ovario: se administran inyecciones intramusculares y/o subcutáneas que estimulan la función ovárica. Esto permite obtener varios óvulos en un mismo ciclo.
  • Extracción de ovocitos: bajo control ecográfico y mediante una punción transvaginal se extraen los ovocitos. El riesgo de que esta intervención se complique es muy bajo y en general la paciente se marcha a su casa a la media hora de la extracción.
  • Inseminación: se obtiene una muestra de semen y se procede a la inseminación in vitro que puede hacerse de dos formas distintas. La inseminación clásica consiste en colocar juntos los ovocitos y los espermatozoides para que se produzca la fecundación. La inyección intracitoplasmática de espermatozoides es la alternativa; consiste en la introducción de un espermatozoide en el citoplasma del óvulo.
  • Cultivo in vitro del embrión: al día siguiente de la inseminación se comprueba cuántos embriones hay y se les mantiene en el cultivo adecuado para su desarrollo hasta que alcanzan el estadio óptimo para la implantación.
  • Transferencia embrionaria: el momento en el que se realiza varía en cada caso. La transferencia se puede hacer en el útero o en las trompas. Normalmente se implantan dos o tres embriones para, por un lado, aumentar las posibilidades de éxito y, por otro, reducir las de un embarazo múltiple. Los embriones viables restantes se suelen congelar para que la pareja pueda disponer de ellos posteriormente en caso de ser necesario.

Inseminación Artificial

Esta técnica consiste en colocar de forma artificial el semen en el interior del útero de la mujer. El proceso consta de tres fases:

  • Estimulación del ovario: normalmente se obtienen varios óvulos por lo que existe cierto riesgo (15-20%) de tener un embarazo de gemelos.
  • Selección y concentración de los espermatozoides móviles.
  • Inseminación: se suele realizar durante dos días seguidos después de estimular el ovario. No es necesaria anestesia ni causa molestias. El semen se deposita en el útero y la mujer debe permanecer unos minutos en reposo.

Inyección intracitoplasmática de espermatozoides

Suele emplearse en casos en los que la calidad del semen es muy mala. Sólo se necesita un espermatozoide vivo que es inyectado en el ovocito en el laboratorio. Las posibilidades de éxito son similares a las de la fecundación in vitro y se emplea en parejas en las que el hombre tiene problemas de fertilidad.

Donación de óvulos

Cuando las pacientes tienen algún tipo de problema con sus óvulos y por este motivo no logran quedarse embarazadas, existe la posibilidad de que lo consigan mediante la donación de ovocitos. Lo único necesario es que sigan un tratamiento para que su útero pueda recibir a los embriones transferidos.


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Comentarios en "Infertilidad"

Comentario Diana Dice:
Fecha Publicado el 13 de Setiembre del 2008
tengo tres años de casada estuvimos intentando un embarazo en el segundo año de casados sin tener resultados positivos acudimos con un a ginecolaga me mando hacer estudios uno de ellos fue un ultrasonido tranvaginal-pelvico en este dio como resultado que mis ovarios son poliquisticos y en el cuello del utero al parecer hay dos bultitos que por su tamaño son considerados miomas, la doctora me dio anticonceptivos para regular mi menstruacion por que mi periodo se ausentaba hasta por 2 o 3 meses,tambien me reseto vitamina E, el proximo mes me toca cita con ella para la cual tengo que llever una serie de estudios espero que para entonces mi problema haya disminuido y logremos un pronto embarazo, a todo esto los felicito por su pagina antes de leerla pence q alomejor nunca tendria hijos pero despues de ver las diferentes formas que hay para concebir tengo esperanzas para mi matrimonio.

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