Publicado el 12 de Setiembre del 2007
Fuente: Pinturas prehistoricasLas pinturas más antiguas que se conocen fueron realizadas en las paredes de las cuevas que servían de abrigo a la especie humana hace 30.000 años, durante el periodo paleolítico. Hay muestras del arte paleolítico en emplazamientos de Europa occidental, del África sahariana y del sur, y en Australia. En algunas zonas, como el litoral mediterráneo, el desarrollo de la pintura continuó en el periodo neolítico.
Las pinturas que se conservan en las cuevas de
España (Altamira) y del sur de Francia representan, con increíble exactitud,
bisontes, caballos y ciervos. Estas representaciones están realizadas con
pigmentos extraídos de la tierra, compuestos de diferentes minerales
pulverizados y mezclados con grasa animal, clara de huevo, extractos de
plantas, cola de pescado e, incluso, sangre; se aplicaban con pinceles hechos
de varitas y juncos o se soplaban sobre la pared. Estas pinturas debían
desempeñar una función en los rituales mágicos, aunque no se conoce con certeza
su naturaleza exacta. Por ejemplo, en una pintura rupestre de Lascaux, Francia,
aparece un hombre entre los animales junto a varios puntos oscuros; aunque su
exacto significado permanece desconocido, demuestra la presencia de una
conciencia espiritual y la capacidad de expresarla por medio de imágenes,
signos y símbolos.
Hace más de 5.000 años los artistas egipcios
empezaron a pintar los muros de las tumbas de los faraones con representaciones
mitológicas y escenas de las actividades cotidianas, como la caza, la pesca, la
agricultura o la celebración de banquetes. Igual que en la escultura egipcia,
prevalecen dos constantes estilísticas. En primer lugar, las imágenes, más
conceptuales que realistas, presentan los rasgos anatómicos más
característicos, combinando las vistas frontales y de perfil de la misma
figura; en segundo lugar, la escala de las figuras indica la importancia de las
mismas, y así el faraón aparece más alto que su consorte, hijos o cortesanos.
Los minoicos decoraron con pinturas realistas,
de gran viveza, las paredes de sus palacios en Creta y también la cerámica. Por
ejemplo, el famoso fresco El salto del toro (c. 1500 a.C., Museo de
Heraklion, Creta) recrea un juego ritual entre personas y un toro. La vida del
mar era un tema frecuente, como en el fresco que representa a un delfín (c. 1500 a.C.), que se encuentra
en las paredes del palacio del legendario rey Minos, en Knósos, o en el jarrón
del pulpo (c. 1500 a.C.,
Museo de Heraklion), una vasija globular sobre cuya superficie ondulan los
tentáculos de un pulpo, que definen y realzan su forma. Véase Civilización del
Egeo.
Con excepción de algunos fragmentos, no hay vestigios de los murales griegos. Sin embargo, las representaciones naturalistas de escenas mitológicas en la cerámica griega pueden arrojar alguna luz sobre cómo era esa pintura de gran formato. En la era helenística, las escenas y motivos representados en los mosaicos son también probablemente el eco de pinturas monumentales realizadas con otras técnicas que no han llegado hasta nosotros. Véase Arte y arquitectura de Grecia.
Los romanos decoraban sus villas con suelos de mosaicos y exquisitos frescos representando rituales, mitos, paisajes, naturalezas muertas o bodegones, y escenas cotidianas. Los artistas romanos conseguían crear la ilusión de realidad, utilizando la técnica conocida como perspectiva aérea, mediante la que se representan de forma más borrosa los colores y contornos de los objetos más distantes para conseguir efectos espaciales. En las excavaciones realizadas en las ciudades de Pompeya y Herculano, que quedaron enterradas por la erupción del Vesubio en el año 79 de nuestra era, se ha recuperado una colección de pintura romana, tanto civil como religiosa. Véase Arte y arquitectura de Roma.
julieta micaela lope Dice:
Publicado el 08 de Junio del 2009
gricelda cortes Dice:
Publicado el 18 de Marzo del 2009