Aunque existen varias hipótesis
sobre el origen del hombre americano, se considera la más probable
aquella que explica la llegada de los antiguos pobladores: por efecto de
las glaciaciones, el nivel del mar bajó considerablemente y lo que
es hoy el Estrecho de Bering formó un puente terrestre que unía
a Asia con América. Por allí atravesaron algunos grupos de
cazadores nómadas que vivían en Siberia quienes llegaron
a Alaska y, poco a poco, fueron bajando a lo largo de América hasta
llegar a la Patagonia en el año 9000 a.C.
Se cree que, hace unos 30,000 años,
los habitantes del noreste de Siberia cruzaron hacia Alaska donde se establecieron
algún tiempo para después iniciar su migración hacia
el sur del continente.
Se infiere que los primeros inmigrantes
asiáticos disponían de una tecnología y una organización
social que les permitió no sólo sobrevivir a un medio hostil
sino extenderse a través de un vasto territorio. Principalmente
eran cazadores de los grandes animales pleistocénicos que aun existían
en América cuando en otros continentes ya habían desaparecido.
Publicado el 06 de Noviembre del 2007
Fuente: Horizontes culturalesLos horizontes culturales delimitan temporalmente ciertas características evolutivas de los pueblos. Cada uno de los horizontes en que se divide la historia mesoamericana tiene rasgos culturales similares en cuanto a formas arquitectónicas, tipos de cerámica y modos de organización social y económica. Para el área mesoamericana se han establecido tres horizontes principales, aunque hay flexibilidad en cuanto a los años que abarcan: Preclásico, 2000 a.C. a 200 d. C.; Clásico, 200 a 800; Posclásico 800 a 1521.
Durante este periodo la vida en
Mesoamérica se hace dependiente del cultivo de plantas domesticadas
cada vez en mayor número, en particular de un complejo básico
que dura hasta nuestros días, si bien la recolección y la
caza son complemento importante. El cambio en el género de vida
permite considerables aumentos en la población, acompañados
de cambios en la organización social que se ven reflejados en los
restos arqueológicos.
En este periodo fue fenómeno
común en toda el área mesoamericana la unión de grupos
de aldeas bajo el control de una de ellas convertida en centro ceremonial.
La organización política, los conceptos religiosos y las
relaciones de unas regiones con otras se modifican con relación
al pasado.
La designación de este periodo,
que comprende los primeros 800 años de nuestra era, implica
un grado de organización política, social y religiosa más
complejo que en etapas anteriores, como se desprende fácilmente
de los restos arqueológicos. De esta fase datan algunos de los complejos
arquitectónicos más notables por su riqueza, así como
creaciones artísticas de la mayor finura. Es evidente que tales
obras se realizaron gracias a la participación de una sociedad estratificada
y rígidamente controlada (sobre todo por medios religiosos) y alimentada
por la labor de campesinos altamente productivos merced a las obras de
irrigación que, a su vez, requirieron grandes cantidades de trabajo
para su construcción y mantenimiento.
Los dioses eran los seres sobrenaturales
de mayor importancia durante el clásico, aunque se conservaran las
creencias en otros seres sobrenaturales de menos poder y jerarquía.
A los dioses (de los cuerpos celestes, de la tierra, del agua, del fuego,
entre otros) se debía acatamiento y respeto, para conseguir de ellos
una disposición favorable y el otorgamiento de las condiciones propicias
a las buenas cosechas, así como salud en la gente y armonía
en la sociedad. El señor de un estado era hombre-dios, pues encarnaba
al dios de quien sería supremo sacerdote; de ahí que la obediencia
a sus órdenes era el acatamiento y la reverencia. Así pues,
si los dioses habían dado normas de conducta para todos los aspectos
de la vida, toda la gente -señores y vasallos, hombres y mujeres,
chicos y grandes- debían cumplirlas puntualmente ya que de lo contrario
los males se abatirían sobre la sociedad.
En el clásico, habría
actos más propios de la religión: ofrendas, sacrificios y
autosacrificios que debían hacerse en honor de determinados dioses
en fechas previstas. No era sólo la gente del pueblo quien participaba,
sino también los hombres-dioses. Ellos eran los responsables de
los complicados rituales que aseguraban el bienestar de toda la sociedad
y a ellos tocaba hacer sacrificios y autosacrificios (se conocen, por ejemplo,
representaciones de señores cortándose la lengua) y si los
ritos lo requerían, debían coordinar y asegurar la participación
de otros.
Aunque los primeros asentamientos
humanos en el valle de Teotihuacán se ubican alrededor del 400 a.C.,
no es sino hasta los primeros años de nuestra era, cuando se convierte
en un centro ceremonial con una población aproximada de 20,000 personas.
Para el año 400 d.C. Teotihuacán se extendía sobre
una superficie de 22 kilómetros dominando de hecho todo el valle
de México y Puebla, manteniendo contactos comerciales con olmecas
en Veracruz, zapotecas en Oaxaca y mayas de la península de Yucatán.
Entre los años 400 y 650 Teotihuacán se convirtió
en un gran centro religioso y comercial de Mesoamérica. Se cree
que la población teotihuacana alcanzaba los 200,000 habitantes y
que era una ciudad bien urbanizada, con construcciones firmes. Dada su
importancia política, religiosa, cultural y comercial Teotihuacán
era visitada por vecinos, convirtiéndose en una zona de intercambio.
Otra civilización impactante y esplendorosa
que brilló en Mesoamérica durante el horizonte clásico fue la cultura maya.
Aunque hay vestigios de asentamientos en la península de Yucatán desde épocas
muy tempranas, en el preclásico se consolida un verdadero estilo maya en arte y
arquitectura. En el Petén surgió la cerámica Chicanel y se empiezan a construir
tumbas con techos abovedados en Tikal y Holmul, cuyos elementos evidencian la
importancia de la actividad ceremonial y el estatus. Hacia el final de este
horizonte se generaliza en la zona maya la arquitectura abovedada, las
inscripciones ceremoniales y la cerámica polícroma.
La cultura maya se desarrolló en el territorio que hoy comprende los países de
Honduras, Belice y el norte de Guatemala, así como los estados mexicanos de
Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
A diferencia de las ciudades teotihuacanas, los edificios construidos por los
mayas, no tenían por objeto principal albergar a la población, sino ejercitar
la observación astronómica. En ellos sólo vivían los sacerdotes, gobernantes y
guerreros. Los principales desarrollos mayas del horizonte clásico son Tikal,
Cobá, Kabah, Uxmal, Palenque, Xpuhil, Yaxchilán, Copán y Bonampak. Ahí se puede
apreciar el uso de la bóveda falsa, la cual fue un avance importantísimo para
la arquitectura y un rasgo muy distintivo de la cultura maya. Casi como una
constante dentro del área, encontramos amplios patios alrededor de los cuales
construyeron templos, observatorios y juegos de pelota con una armonía
sorprendente; además, los bajorrelieves y las decoraciones con estuco, dan a
los centros mayas un atractivo impresionante aun en la actualidad. Existen, sin
embargo, diferencias en el tipo de construcciones que caracterizan a cada
lugar; por ejemplo, mientras que el rasgo distintivo de Tikal es la esbeltez de
sus templos, sus empinadas escaleras y las cresterías que rematan sus techos,
en Palenque encontramos el arte escultórico más realista y refinado de la
cultura maya.
Monte Verde es un yacimiento arqueológico
prehistórico chileno, situado a orillas del arroyo Chinchihuapi,
aproximadamente a 35 km al oeste de Puerto Montt, en el sur del país. Fue descubierto en 1976 y las excavaciones
arqueológicas se desarrollaron entre 1977 y 1985, convirtiéndose en uno de los
hallazgos más controvertidos para la moderna arqueología, por la valiosísima
información que ha aportado sobre la primitiva ocupación humana de América. Se
han reconocido dos estratos diferentes en el yacimiento.
Monte Verde II es el más reciente, era un campamento de un grupo de cazadores-recolectores que permanecían en él la mayor parte del año. Está datado al final de la era glacial, entre el 12500 y el 13000 a.C., y supone una de las primeras muestras de sedentarismo registradas en América del Sur.
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Los olmecas fue un antiguo pueblo que habitó
en el sur del golfo de México y que originó la más antigua cultura de Mesoamérica.
Su etapa de mayor esplendor se data en el periodo comprendido entre los años
1200 y 900 antes de Cristo.
Su área central ocupó unos 18.000 km2, en las pantanosas selvas de las cuencas ribereñas de los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco. La influencia olmeca se extendió gradualmente hasta las tierras altas de México, esto es, el valle de México, conocido como el Anáhuac, y los actuales estados de Oaxaca y Guerrero, por lo que es apreciable en culturas posteriores, como la mixteca y la zapoteca.
+Continuar leyendoLos zapotecas fue un pueblo mesoamericano perteneciente al tronco lingüístico otomangue, establecido desde el I milenio a.C. en la sierra, valle central y en la parte del istmo de Tehuantepec de lo que es en la actualidad el estado mexicano de Oaxaca, que tuvo una destacada importancia durante el periodo precolombino y recibió la influencia de los olmecas, es decir, de los creadores de la cultura madre que comenzó a florecer en las costas del golfo de México, en la región limítrofe de los actuales estados mexicanos de Veracruz-Llave y Tabasco.
Hacia el siglo VI a.C., los zapotecas estaban en posesión de un sistema calendárico y también de una forma de escritura. De ello dan testimonio las centenares de estelas con inscripciones que se conservan en el centro ceremonial de Monte Albán.
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La civilización maya es un grupo de pueblos indígenas
que pertenecen a la familia lingüística maya o mayense y que tradicionalmente
han habitado la parte occidental de centroamérica, en los actuales estados mexicanos de Yucatán, Campeche,
Quintana Roo (península de Yucatán), Tabasco y este de Chiapas, en la mayor
parte de Guatemala y en algunas regiones de Belice y Honduras, zona comprendida
en Mesoamérica. Los mayas no conformaron una cultura homogénea, ya que los
distintos grupos, al parecer un total de 28, tenían su propia lengua, aunque
todos ellos compartían los ámbitos económico, artístico, religioso e
intelectual.
La civilización maya comprende tres periodos: el periodo preclásico o formativo, que comenzó, cuando menos, hacia el 1500 a.C.; el periodo clásico, que duró entre el 300 y el 900 d.C.; y el periodo posclásico, desde el 900 hasta la llegada de los españoles a principios del siglo XVI.
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Monte Albán es una antigua ciudad mesoamericana,
capital de la cultura zapoteca, cuyo yacimiento arqueológico, declarado Patrimonio cultural de la
Humanidad en 1987, está situado sobre
una montaña aplanada artificialmente, enclavada a unos 11 km de la actual
ciudad mexicana de Oaxaca de Juárez; que pudo ser un asentamiento ya hacia
el 500 a.C. y se desarrolló incluso hasta poco antes de la conquista española,
a principios del siglo XVI, aunque su importancia como centro urbano habría que
hacerla partir cronológicamente desde el siglo III d.C.