Las proteínas son los nutrientes necesarios
para que el organismo repare y construya sus estructuras. A esto
es a lo que se le denomina función plástica de las proteínas.
El 18%-20% del peso de un hombre adulto está formado por proteínas que se
almacenan sobre todo en los músculos. Estos nutrientes están formados por
aminoácidos, algunos de los cuales pueden ser sintetizados por el propio
organismo. Otros, sin embargo, los tiene que aportar la alimentación.
Los aminoácidos desempeñan muchas funciones:
Las proteínas de origen
animal están presentes en las carnes, pescados, aves, huevos y productos
lácteos.
Las de origen vegetal, en los frutos secos, la soja,
las legumbres, los champiñones y los cereales.
Las de origen animal contienen mayor cantidad y diversidad de aminoácidos, por
lo que su valor nutritivo es mayor que las de origen vegetal, pero son más
difíciles de digerir. Si combinamos bien las proteínas vegetales (legumbres con
cereales o lácteos con cereales) podemos conseguir un conjunto de aminoácidos
equilibrado. El exceso de proteínas es tan poco recomendable como su escasez.
El consumo de proteínas de origen animal está por encima de lo recomendado en muchos
países desarrollados. El riesgo de ciertos tipos de cánceres y enfermedades
coronarias se asocia con las dietas ricas en carne y, por tanto, en
proteína animal.
Se piensa que los alimentos ricos en proteínas animales contienen mayor número de toxinas y productos de desecho procedentes del metabolismo celular de los animales. Estas toxinas se pueden evitar consumiendo más proteínas de origen vegetal o aquellas de origen animal procedente de los huevos, leche y sus derivados.