Padre de la patria, insurgente y sacerdote
mexicano
Nació el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, Pénjamo,
Guanajuato. Fue el segundo hijo de Cristóbal Hidalgo y Costilla y de Ana María
de Gallaga. Cursó estudios en el Colegio de San Nicolás, donde llegó a ser
rector, en la ciudad de Valladolid (actual Morelia). En el año 1778 fue
ordenado sacerdote y en 1803 se hace cargo de la parroquia de Dolores, en
Guanajuato. Se preocupó en mejorar las condiciones de sus feligreses, casi
todos indígenas, enseñándoles a cultivar viñedos, la cría de abejas y a dirigir
pequeñas industrias de loza y ladrillos. En 1809 se unió a una sociedad secreta
formada en Valladolid cuyo fin era reunir un congreso, para gobernar la Nueva España
en nombre del rey Fernando VII, preso de Napoleón y, en su caso, obtener la
independencia del país. Descubiertos los conjurados, la insurrección se
trasladó a Querétaro donde se reunió con Ignacio Allende. El 16 de septiembre
de 1810, llevando un estandarte con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe,
patrona de México, lanzó el llamado grito de Dolores que inició la revuelta y,
acompañado de Allende, consiguió reunir un ejército formado por más de 40.000
mexicanos. Tomaron Guanajuato y Guadalajara, pero no consiguieron llegar a la
ciudad de México.
Otra civilización impactante y esplendorosa
que brilló en Mesoamérica durante el horizonte clásico fue la cultura maya.
Aunque hay vestigios de asentamientos en la península de Yucatán desde épocas
muy tempranas, en el preclásico se consolida un verdadero estilo maya en arte y
arquitectura. En el Petén surgió la cerámica Chicanel y se empiezan a construir
tumbas con techos abovedados en Tikal y Holmul, cuyos elementos evidencian la
importancia de la actividad ceremonial y el estatus. Hacia el final de este
horizonte se generaliza en la zona maya la arquitectura abovedada, las
inscripciones ceremoniales y la cerámica polícroma.
La cultura maya se desarrolló en el territorio que hoy comprende los países de
Honduras, Belice y el norte de Guatemala, así como los estados mexicanos de
Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
A diferencia de las ciudades teotihuacanas, los edificios construidos por los
mayas, no tenían por objeto principal albergar a la población, sino ejercitar
la observación astronómica. En ellos sólo vivían los sacerdotes, gobernantes y
guerreros. Los principales desarrollos mayas del horizonte clásico son Tikal,
Cobá, Kabah, Uxmal, Palenque, Xpuhil, Yaxchilán, Copán y Bonampak. Ahí se puede
apreciar el uso de la bóveda falsa, la cual fue un avance importantísimo para
la arquitectura y un rasgo muy distintivo de la cultura maya. Casi como una
constante dentro del área, encontramos amplios patios alrededor de los cuales
construyeron templos, observatorios y juegos de pelota con una armonía
sorprendente; además, los bajorrelieves y las decoraciones con estuco, dan a
los centros mayas un atractivo impresionante aun en la actualidad. Existen, sin
embargo, diferencias en el tipo de construcciones que caracterizan a cada
lugar; por ejemplo, mientras que el rasgo distintivo de Tikal es la esbeltez de
sus templos, sus empinadas escaleras y las cresterías que rematan sus techos,
en Palenque encontramos el arte escultórico más realista y refinado de la
cultura maya.
En el salto de longitud, el atleta corre
por una pista y salta desde una línea marcada por plastilina intentando cubrir
la máxima distancia posible. En pleno salto, el atleta lanza los pies por
delante del cuerpo para intentar un mejor salto. Los competidores hacen tres
saltos y los siete mejores pasan a la ronda final, que consta de otros tres
saltos. Un salto se mide en línea recta desde la antedicha línea hasta la marca
más cercana a ésta hecha por cualquier parte del cuerpo del atleta al contactar
con la tierra en la que cae. Los atletas se clasifican según sus saltos más
largos. El salto de longitud requiere piernas fuertes, buenos músculos
abdominales, velocidad de carrera y, sobre todo, una gran potencia.
En las diferentes etapas del crecimiento, el
hombre tiene que adaptar su dieta a las necesidades de su organismo. En la
infancia se necesitan una cantidad de calorías distintas a las necesarias en la
edad adulta o en la vejez. Cada fase de nuestro desarrollo tiene unas
prioridades alimenticias propias que hay que conocer para que no se produzcan
problemas como la desnutrición o la osteoporosis.
Existen otras situaciones especiales, como los problemas cardiovasculares, la
diabetes, el cáncer, etc, en los que, para cada uno de ellos, una correcta
alimentación es fundamental. Vamos a conocer qué sustancias son perjudiciales
para estas enfermedades y cuáles ayudan a controlarlas.
Aunque los primeros asentamientos
humanos en el valle de Teotihuacán se ubican alrededor del 400 a.C.,
no es sino hasta los primeros años de nuestra era, cuando se convierte
en un centro ceremonial con una población aproximada de 20,000 personas.
Para el año 400 d.C. Teotihuacán se extendía sobre
una superficie de 22 kilómetros dominando de hecho todo el valle
de México y Puebla, manteniendo contactos comerciales con olmecas
en Veracruz, zapotecas en Oaxaca y mayas de la península de Yucatán.
Entre los años 400 y 650 Teotihuacán se convirtió
en un gran centro religioso y comercial de Mesoamérica. Se cree
que la población teotihuacana alcanzaba los 200,000 habitantes y
que era una ciudad bien urbanizada, con construcciones firmes. Dada su
importancia política, religiosa, cultural y comercial Teotihuacán
era visitada por vecinos, convirtiéndose en una zona de intercambio.
Nació el 27 de septiembre
de 1783 en Valladolid, (Michoacán, México). Hijo de un rico español
llamado Joaquín de Iturbide y de la michoacana María Josefa de
Arámburu. Cursó estudios en el seminario de su ciudad natal y
posteriormente ingresó al ejército virreinal como alférez del
regimiento provincial. Aceptó el gobierno del virrey Garibay cuando
Iturrigaray fue derrotado en 1808. Siendo alférez del Ejército español
se negó a colaborar con la rebelión del cura Miguel Hidalgo y participó
en la detención de los conspiradores de Valladolid en 1809. Un año
después, cuando Hidalgo irrumpió en la ciudad, decidió escapar. Ese año
participó también en la batalla del Monte de las Cruces y ascendió a
capitán. En 1811 fue destinado al sur del país y combatió a las
guerrillas insurrectas de Albino García, al que apresó en 1812, y de
Ramón Rayón, al que derrotó en el puente de Salvatierra en 1813. Ese
año comenzó a ejercer como coronel y fue nombrado comandante general de
la provincia de Guanajuato, donde siguió persiguiendo a los rebeldes y
empezó a ser conocido como ´el Dragón de fierro´. En 1815, siendo
comandante general del Ejército del norte, venció a José María Morelos,
pero fracasó ante los hermanos Rayón en Cóporo.
Los diferentes nutrientes se pueden agrupar de
varias formas. Aunque todos son necesarios para nuestro organismo, según
consumamos mayor o menor proporción de cada uno de ellos obtendremos una dieta
diferente, y ésta puede ser o no beneficiosa para nuestra salud.
Debemos conocer las proporciones correctas de cada alimento para una dieta
equilibrada. La pirámide nutricional nos muestra cuál debe ser la base de
nuestra alimentación y qué productos deben consumirse con moderación.
Nuestro país tiene unas particularidades propias, algunas de ellas son
favorables para la salud y otras no. Existen algunas diferencias entre la dieta
actual de las personas y la dieta mediterránea que debemos conocer y corregir.
Es preferible hablar de dieta equilibrada y
no de dieta ideal porque ésta no existe. La alimentación se debe adaptar a cada
persona según sus características fisiológicas y condiciones de salud.
Una dieta equilibrada debe contener todos los grupos de alimentos y las
cantidades suficientes de nutrientes para que el organismo pueda realizar todas
sus funciones (reguladoras, plásticas y energéticas). El consumo de ellos no
debe ser excesivo, pues esto conduce a desequilibrios, como puede ser niveles
altos de colesterol o hipertensión.
En el salto con pértiga, el atleta
intenta superar un listón situado a gran altura con la ayuda de una pértiga
flexible, normalmente de 4 a 5 m de longitud y que suele estar fabricada con
fibra de vidrio desde que este material sustituyera al bambú y al metal,
empleados hasta la década de 1960. El saltador agarra la pértiga unos
centímetros antes del final de la misma, corre por la pista hacia donde se
encuentra el listón, clava la punta de la pértiga en un pequeño foso o agujero
que está situado inmediatamente antes de donde se encuentra la proyección de la
barra, salta ayudado por el impulso proporcionado por la pértiga, cruza el
listón con los pies por delante y luego cae sobre una colchoneta dispuesta para
amortiguar el golpe.
Los participantes tienen tres intentos para cada altura. Tres fallos en una altura determinada descalifican al saltador. Al competidor se le concede entonces como marca personal la última altura superada durante la prueba. Se considera fallido el salto cuando el atleta: derriba el listón, pasa por debajo, coloca la pértiga más lejos de donde se encuentra el punto de impulso, cambia las manos en el agarre de la pértiga o mueve la mano de arriba durante el salto. En 1988, Sergei Bubka, considerado el mejor pertiguista de la historia, se convirtió en el primer atleta que superó los 6 m de altura. El salto de pértiga requiere una buena velocidad de carrera, fuerte musculación y una auténtica condición gimnástica.
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La designación de este periodo,
que comprende los primeros 800 años de nuestra era, implica
un grado de organización política, social y religiosa más
complejo que en etapas anteriores, como se desprende fácilmente
de los restos arqueológicos. De esta fase datan algunos de los complejos
arquitectónicos más notables por su riqueza, así como
creaciones artísticas de la mayor finura. Es evidente que tales
obras se realizaron gracias a la participación de una sociedad estratificada
y rígidamente controlada (sobre todo por medios religiosos) y alimentada
por la labor de campesinos altamente productivos merced a las obras de
irrigación que, a su vez, requirieron grandes cantidades de trabajo
para su construcción y mantenimiento.
Los dioses eran los seres sobrenaturales
de mayor importancia durante el clásico, aunque se conservaran las
creencias en otros seres sobrenaturales de menos poder y jerarquía.
A los dioses (de los cuerpos celestes, de la tierra, del agua, del fuego,
entre otros) se debía acatamiento y respeto, para conseguir de ellos
una disposición favorable y el otorgamiento de las condiciones propicias
a las buenas cosechas, así como salud en la gente y armonía
en la sociedad. El señor de un estado era hombre-dios, pues encarnaba
al dios de quien sería supremo sacerdote; de ahí que la obediencia
a sus órdenes era el acatamiento y la reverencia. Así pues,
si los dioses habían dado normas de conducta para todos los aspectos
de la vida, toda la gente -señores y vasallos, hombres y mujeres,
chicos y grandes- debían cumplirlas puntualmente ya que de lo contrario
los males se abatirían sobre la sociedad.
En el clásico, habría
actos más propios de la religión: ofrendas, sacrificios y
autosacrificios que debían hacerse en honor de determinados dioses
en fechas previstas. No era sólo la gente del pueblo quien participaba,
sino también los hombres-dioses. Ellos eran los responsables de
los complicados rituales que aseguraban el bienestar de toda la sociedad
y a ellos tocaba hacer sacrificios y autosacrificios (se conocen, por ejemplo,
representaciones de señores cortándose la lengua) y si los
ritos lo requerían, debían coordinar y asegurar la participación
de otros.
El cuerpo humano emplea la energía en tres
tipos de funciones:
+ Mantenimiento: se requiere de una energía mínima para mantener el
organismo vivo y que realice sus funciones básicas, en ayunas y sin realizar
ninguna actividad física. A esto es a lo que se le llama metabolismo basal, que
es distinto según la edad, el peso y el sexo de la persona.
Esta mínima cantidad de energía se emplea para fabricar proteínas y reponer las
que perdemos diariamente; también la necesitamos para que funcionen todos los
órganos del cuerpo.
+ La actividad física: al realizar cualquier actividad física se aumenta
el consumo de oxígeno y, por tanto, la necesidad de energía. Los trabajos más
duros y físicamente pesados requieren de más energía.
Si habitualmente no realizamos ningún deporte o nuestro trabajo es sedentario,
necesitaremos menos kilocalorías en nuestra dieta.
+ El efecto térmico de los alimentos: en cada comida se produce un
aumento de la necesidad de energía, pues ésta se precisa para realizar la
digestión y la transformación de los alimentos. Estos procesos representan un
10% del gasto total de kilocalorías. Hay que tener en cuenta que el consumo de
energía varía con la edad y que se necesitan menos kilocalorías a medida que
los años aumentan. Otros factores que influyen son el sexo (las mujeres
necesitan menos aporte de calorías que los hombres); el clima (con el calor se
consume menos energía); las situaciones de estrés y ansiedad (se aumenta el
consumo de oxígeno y el gasto energético).